Primero de todo, recordemos cuál es la ventaja de instalar una moqueta en tu oficina. La moqueta actúa como aislante del frío por lo que, en invierno conseguiremos un ambiente cálido con ayuda de la calefacción. Otra ventaja al actuar como aislante es que ayuda a disminuir la contaminación sonora. Por lo que, si quieres un espacio en el que el ruido de las pisadas no moleste, este es el material idóneo para conseguirlo.

Los mejores métodos de limpieza para tu moqueta

Pasa la aspiradora con regularidad. Si aspiras la moqueta varias veces a la semana evitarás que se acumule polvo, arenilla o pelos que, a la larga, son causantes de la aparición de los ácaros y con ellos las alergias que conllevan. Tras el aspirado, existen dos técnicas para limpiar una moqueta de forma regular:

  • Vapor:

    Utilizando máquinas de vapor o “rotativas” y productos adecuados para el tipo de material que compone la moqueta.

  • Limpiar en seco:

    Se necesitan máquinas específicas para esta técnica. Es mucho más agradable que la técnica con vapor pero si tienes la mala suerte de que cae algún líquido u otra sustancia sobre la moqueta, es importante limpiarlo de inmediato para así evitar que aparezca otra mancha mayor más difícil de sacar después.

Técnicas recomendadas para tu moqueta según el tipo de mancha

Las moquetas son muy delicadas por lo que, la forma de limpiarlas dependerá del tipo de mancha.  A continuación, explicaremos las diferencias:

  • Limpiar manchas generales:

    Mezcla vinagre con agua, a partes iguales. Utiliza un trapo de microfibras, escúrrelo y, estando aún húmedo, pásalo por la mancha efectuando toques suaves sobre la moqueta. No es recomendable frotar porque podrías agrandarla.

  • Limpiar una mancha de cera:

    Llena una bolsa de hielos y presiónala sobre la mancha hasta que ésta se endurezca esa parte de la moqueta. Una vez conseguido, coloca un papel encima de ella y pasa una plancha para que la cera se enganche al papel y sea más fácil quitarla. Si continúan quedando restos, utiliza la mezcla de agua y vinagre comentada en el anterior punto.

  • Limpiar una mancha de barro:

    Este tipo de mancha es la más sencilla de limpiar. Hay que esperar a que se seque el barro. Una vez endurecido, podemos sacarlo con un cepillo o, directamente, pasar la aspiradora por la moqueta. Si tras el retirado queda alguna mancha oscura, podremos tratarla como una mancha común. Utilizando la mezcla de vinagre y agua y humedeciendo con el trapo hasta que desaparezca.

  • Limpiar una mancha de líquido:

    Como hemos comentado antes, este tipo de manchas ha de tratarse de forma inmediata. Una de las maneras más eficaces es humedeciendo un cepillo con agua y jabón. Recuerda no frotar de forma brusca, o podrías agrandar la mancha y dañar la moqueta. 

  • Limpiar un chicle enganchado (o algún otro adhesivo que sea imposible de retirar dando un tirón)

    Al igual que con el caso de la mancha de cera, colocaremos una bolsa de hielo sobre el chicle (o sustancia adhesiva) para lograr que se endurezca. Tras eso, retiraremos el chicle con cuidado, utilizando los dedos para no dañar las fibras de la moqueta.

La importancia de cuidar correctamente tu moqueta

En conclusión, como ya hemos mencionado antes, las moquetas son muy buena opción para decorar porque aportan elegancia y un toque original a la estancia. Sin embargo, hay que sopesar si realmente vale la pena invertir el tiempo en cuidarlas porque son muy delicadas. Por lo que, a no ser que seas un experto, recomendamos sí o sí la ayuda de un profesional. En Taclia disponemos de gente altamente capacitada para llevar a cabo este cometido y dejar la moqueta como nueva.  Llama y te explicamos cómo.